Breve resumen del Docuforo virtual: «Las finanzas que queremos»

Aquí podéis ver el vídeo. 

El pasado 17 de marzo organizamos un docuforo virtual acerca del documental “Les finances que volem» junto al invitado Enrique Asensi Martín

El docuforo fue retransmitido vía streaming, mediante la herramienta de reuniones ZOOM, además de poder verlo también mediante Youtube y Facebook Live. La dinámica que se siguió fue, una vez visto el documental “Les finances que volem», una serie de preguntas a los/as asistentes que contestarían a través del chat, y a la inversa. 

Se contó con la colaboración de Enrique Asensi Martín, de la Red Enclau, quien cuenta con una larga trayectoria en el impulso de las finanzas éticas en la Comunidad Valenciana, y quien participó activamente en el desarrollo de este documental. Enclau es la Red para la Financiación Alternativa en la Comunidad Valenciana, nacida en el año 2000. Esta reúne diferentes organizaciones sociales no lucrativas con la voluntad de promover la financiación ética y responsable.

“Les finances que volem”, es un corto de 37 minutos que se estrenó en el año 2019 y reúne las malas prácticas del sistema financiero. También nos habla de las alternativas que existen en el ámbito de las finanzas éticas y de la economía social y solidaria. El idioma principal del documental es el valenciano, pero existe la posibilidad de verlo a través de los subtítulos en euskera y castellano. Esta pieza audiovisual fue producida por Enclau, la productora Fora de Camp y la Diputación de Valencia.

Afrania Lazo: «Necesitamos un sistema en el que los cuidados no sean un privilegio de las clases pudientes»

Afrania Lazo es trabajadora de hogar y de cuidados. Llegó a Bilbao desde Nicaragua hace más de tres años. Migró forzada por la crisis económica de su país. “No fue una decisión, ni algo que planifiqué o que soñé”, aclara Afrania. Es madre de dos niños y llegó a Bilbao en 2018, sola, porque veía más posibilidades de encontrar trabajo aquí. “En ese momento, pensé que venía con trabajo seguro, porque así me lo habían garantizado. Pero no fue así. Llegué aquí y le dieron el trabajo que me habían prometido a otra chica”, añade. Al poco tiempo, consiguió un trabajo de interna; cobraba 800€ y solo tenía derecho a salir de casa cuatro horas por semana. “Ese primer trabajo me hizo tanta ilusión… En mi país no se gana esta cantidad, ¡son casi 1.000 dólares! Pero el trabajo exigía estar encerrada en una casa 24 horas, no estaba preparada ni psicológicamente ni emocionalmente”, cuenta Afrania. Dejó ese empleo y empezó a trabajar por horas: limpiando casas, cuidando niños… Entonces, llegó el COVID-19 y se quedó sin trabajo. Desde entonces, vuelve a trabajar como interna, pero esta vez está organizada; forma parte de una colectiva llamada Trabajadoras No domesticadas, que lucha por los derechos de las trabajadoras de hogar y de cuidados.

Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y a casi un año desde el comienzo del Estado de Alarma, hablamos con ella sobre cómo ha vivido la pandemia y el aumento de las desigualdades que, como siempre insistimos desde Finantzaz Haratago, son el síntoma de que el sistema actual no funciona.

Afrania Lazo es integrante de la colectiva feminista Trabajadoras No Domesticadas.

Finantzaz Haratago: ¿La pandemia nos afecta a todas y todos por igual?

Afrania Lazo: “Estoy segura de que la pandemia no nos afecta a todos por igual. El trabajo de hogar, por ejemplo, ha sido siempre un trabajo feminizado y racializado. Las trabajadoras de hogar somos más propensas y vulnerables a todo tipo de violencias, que se generan dentro del hogar. En marzo del 2020, la gente se quejaba, porque habían cerrado los bares, porque cerraron las tiendas de ropa, porque no podía ir a comer a un restaurante… Mientras tanto, muchas empleadas de hogar y las cuidadoras fuimos despedidas sin más justificación que ‘la situación está mala’. Muchas mujeres han perdido su trabajo en la pandemia, sin tener adónde ir. Las que tenían contrato, se quejaron, porque no les han indemnizado adecuadamente. Las que tenían contrato, claro, porque muchas no tenían, y muchas otras estaban de ‘ilegales’. Parece que, como no tienes tus papeles en regla, ya no tienes derechos.

En el caso de las internas, durante el confinamiento, estuvimos 45 días encerradas. Ya no podíamos salir los fines de semana. Conozco a muchas compañeras que se han pasado hasta cinco meses encerradas, por miedo a quedarse sin trabajo de la noche a la mañana. Somos mujeres que no tenemos un segundo lugar donde dormir. Otro factor que nos afectó como sector fue que, a diferencia de otros sectores, no contábamos con un manual de seguridad laboral ni hay nadie que regule que se cumpla con las medidas de prevención. Nos protegemos con mascarillas que pagamos nosotras mismas».

F.H.: ¿Cómo ha sido para ti, como trabajadora interna, este primer año de pandemia? ¿Se han respetado tus derechos laborales?

A.L.: “A partir de marzo del 2020, he tenido cambios a nivel personal, claro que sí, que son más o menos significativos comparado a los de otras personas. Mientras recibía llamadas y mensajes de amigas que me decían que se habían quedado literalmente en la calle, yo podía decir que tenía un trabajo. Un trabajo que no llegaba ni a los 300€, pero al fin y al cabo era un trabajo. Era un trabajo que realizaba con mucho amor, con mucho esfuerzo, porque era con una persona mayor y sabía que me necesitaba.

A pesar de aguantar lo más que pude, terminé haciendo trabajo interno. Fue una decisión bastante difícil, pero al menos ya estoy concientizada de que es un tipo de trabajo donde se te anulan todos tus derechos laborales. Para empezar, no hay un respeto por tu espacio privado. En segundo lugar, la ley en la actualidad te dice que el salario mínimo interprofesional es de 950€ por 40 horas trabajadas a la semana, pero no hay familia que te pague lo que te corresponde. No hay un sistema que te pague por las 24 horas que trabajas diariamente. Por eso no se puede comparar el trabajo de interna con derechos laborales, porque el trabajo interno es esclavitud».

F.H.: El 31 de marzo de 2020, el Gobierno español aprobó un subsidio extraordinario para empleadas del hogar durante la pandemia. ¿Te parece suficiente esta medida para hacer frente a la vulneración de derechos que sufren las trabajadoras? ¿Qué debería hacer el Gobierno para ofrecer un apoyo real?

A.L.: “El subsidio era para trabajadoras de hogar que estaban inscritas en la Seguridad Social en el régimen especial de trabajadora de hogar y que perdieron sus trabajos a raíz del estado de alarma. ¿Pero y después del estado de alarma? Como sociedad requerimos un trabajo más exhaustivo y minucioso, pensado en el bienestar común. Necesitamos un sistema en el que los cuidados no sean un privilegio de clase. Que quien tenga mayor poder adquisitivo no tenga más derechos. Necesitamos medidas en las que la persona contratante y la que cuida tengan beneficios reales. Y necesitamos una Ley de Extranjería que no te obligue a convertirte en esclava. Queremos una ley que respete nuestros derechos como trabajadoras, sean del origen que sean. No puede darse por hecho que las personas que salen de España son personas emprendedoras y que buscan ‘lo mejor’, y que las personas que venimos a España seamos las personas que estemos ‘recogiendo’ lo peor de la sociedad».

El trabajo de hogar y de cuidados es uno de los pocos sectores cuyos derechos no están regulados.

 

F.H.: El trabajo de hogar y de cuidados es un sector altamente feminizado, y se realiza especialmente por mujeres migradas. ¿Por qué crees que ocurre esto?

A.L.: “En cuanto a la feminización del trabajo de hogar y del trabajo de cuidados, estamos como hace tres siglos. Los cuidados siempre han sido trabajo de la mujer por el simple hecho de nacer mujer. En pleno siglo XXI aún no reconocemos aún el valor de esa persona que se queda en casa mientras otros se van a trabajar. No le asignamos un valor al cuidado que cada persona ejerce durante 24 horas. En una sociedad en la que se busca la participación equitativa de la mujer en el sector político, social y económico, nos estamos olvidando de un sector muy importante: el sector de cuidados.

El recurso más accesible para cubrir ese déficit en el sistema va a ser una mujer migrada. Va a ser una mujer migrada, porque desconoce sus derechos y no te va a reclamar sobre lo que está ganando y se va a contentar con lo que le pagues. No te va a reclamar por un horario, porque no tiene familia a quien ver en la noche, no tiene una vida social o un lugar donde vaya a ir a pasar el rato. Necesitamos un sistema de cuidados que no sea un privilegio solo para la gente de mayor poder adquisitivo. Necesitamos un sistema de cuidados al que cualquier persona pueda tener acceso sin entrar en detrimento de los derechos de otras mujeres, donde tanto la persona que necesita los cuidados como la que los otorga salgan beneficiosas de la situación».

F.H.: Eres, además, integrante de la colectiva Trabajadoras No Domesticadas. ¿Cuáles son vuestras demandas? ¿Habéis realizado actividades concretas ante la situación de pandemia y las vulneraciones de derechos?

“Yo estoy en Trabajadoras No Domesticadas desde 2019, aunque la colectiva lleva trabajando desde el 2014. Surgió a raíz de un proceso de formación llamado ‘escuela de economía feminista’. Iniciaron un diagnóstico a través de una encuesta dirigida a mujeres trabajadoras de hogar. La encuesta arrojó datos sobre grave vulneración de derechos humanos que sufrían las trabajadoras.

Yo las conocí, porque, a través de las redes sociales, vi que había un grupo qu ese estaba reuniendo y que hablaba de temas que para mí eran desconocidos, pero que eran importantes. Gracias a ellas, me enteré de que éramos el único sector laboral que no cuenta con un convenio colectivo. Me llamó la atención y, a partir de entonces, me he interesado mucho por reunirme y por participar en todas las actividades.

En 2020, a raíz del Estado de Alarma, hicimos una nueva encuesta para definir cómo se había agravado la situación del sector y proponer soluciones. Creamos una página web (interdependientes.org) con el fin de dar a conocer nuestros derechos y mantener informadas a las trabajadoras de hogar. Incluso tenemos un buzón en el que se pueden hacer consultas sobre tu situación laboral. sobre qué puedes hacer, etc. Y también contamos con un espacio en el que personas expertas en el tema te apoyan de manera confidencial.

Como trabajadoras de hogar y de cuidados podríamos enumerar un sinfín de demandas, pero, por ser un poco más específica, estas son las demandas de más peso: En primer lugar, hablamos de la abolición del trabajo interno, porque, hasta el momento, hemos visto una falta de voluntad política por parte de las instituciones. Por definir, por ejemplo, no existe un plan de inspección para ver lo que sucede en nuestro centro de trabajo. Hizo falta una pandemia para que la Seguridad Social se diera cuenta de que había muchas trabajadoras de hogar cotizando por debajo del salario mínimo interprofesional. Y eso no es cosa de este año, llevaban años cotizando por debajo, con un salario muy antiguo. ¿En qué otro sector se da esto? ¿En qué sector no te dan un contrato donde puedas revisar por cuánto estás cotizando? Creo que ahí se observa la ‘voluntad política’. No queremos esperar a otra pandemia u otra situación de la misma gravedad para que se den cuenta de que se están vulnerando otros tipos de derechos en el núcleo del hogar.

Otra de nuestras reivindicaciones es la reforma de la Ley de Extranjería. Porque esta ley nos mantiene bajo la alfombra de la casa, nos oculta y nos hace invisibles. Somos un sector que no existimos en la sociedad. Necesitamos una ley que realmente permita que se nos identifique a todas las mujeres que estamos en situación de irregularidad y trabajando en la economía sumergida. Hay mujeres que llevan hasta diez años en situación de irregularidad y no han dejado de trabajar. Queremos que la Ley de Extranjería cambie, porque sabemos que es una herramienta que utilizan los explotadores para mantenernos donde estamos, para no darnos un contrato, para pagarnos lo que quieran, porque no tenemos papeles.

Y, por último, queremos reivindicar que la vida de las personas mayores dependientes y de los niños también valen. En este país no existen los cuidados, se silencian. Son un privilegio de la clase más pudiente y por eso necesitamos un sistema de cuidados gratuito y universal, para que acceda quien lo necesite no solo quien lo pueda pagar».

Trabajadoras No Domesticadas acudió al Parlamento Vasco en noviembre de 2019 para pedir la abolición del trabajo interno.

 

F.H.: ¿Por qué crees que es tan importante organizarse y formar parte de colectivos siendo trabajadora de hogar?

A.L.: “Involucrarnos en organizaciones en pro de nuestros derechos, como trabajadoras de hogar, nos va a permitir conocer mejor quiénes somos y quiénes hemos estado ‘en primera línea’, ahora que se utiliza tanto esa palabra… Hemos vivido ‘en primera línea’ agresiones a nuestro cuerpo, agresiones a nuestra vida social, a nuestra situación psicológica… Y solo organizándonos se dará un mejor proceso en la reivindicación de lo que necesitamos las trabajadoras de hogar. Nos empoderamos, quedamos entre nosotras y nos conocemos. Así somos capaces de identificar y dar a conocer esas violencias que sufrimos, esas vulneraciones de nuestros derechos. Y aprendemos a proponer soluciones, porque solo así mejorará el nivel de respuesta de las instituciones.

La organización como colectivo nos permite articular y unir fuerzas, y consolidar nuestra relación con otros sectores como, por ejemplo, las trabajadoras de ayuda a domicilio o de las residencias, que también son ámbitos altamente feminizados. Somos trabajadoras y movimientos que tenemos que unir nuestras voces en pro de mejorar las condiciones laborales».

F.H.: El lema para este 8 de marzo en Euskal Herria es “Dena aldatu, sistema arrakalatu” (Cambiemos todo, agrietemos el sistema). ¿Cómo crees que podemos ‘agrietar’ este sistema? ¿Qué es lo principal que crees que debe cambiar?

A.L.: “Esta propuesta de ‘agrietar’ el sistema se está dando ya desde hace varios años y ‘ahorita’ empezamos a ver los frutos de ese trabajo. La sociedad, la ciudadanía, está en una situación en la que ya no da para más. Somos conscientes de que necesitamos un cambio en todos los aspectos de la vida, y ese cambio debe darse desde lo público, a través de las instituciones. Necesitamos cambios en las leyes que más nos afectan como sector de cuidados.

También nos hace falta un trabajo a nivel personal, a nivel de la familia, sobre cómo manejar esto. Tenemos que tener conciencia de que el cuidado es un derecho para todas las personas y qué es un derecho que tiene que distribuirse equitativamente entre todas las partes. Que no se sobrecargue a uno y otro sea beneficiado, sino que hagamos un trabajo equitativo, porque todos tenemos derechos y todos tenemos obligaciones. Tenemos esperanzas de que haya un cambio en la situación, donde no haya unos más perjudicados que otros, donde realmente la gente se sienta que tiene derecho a cuidar y a ser cuidada».

La exposición «Desarrollo positivo: otra mirada a las personas empobrecidas del Sur» ya está disponible de forma virtual

La exposición «Desarrollo positivo: otra mirada a las personas empobrecidas del Sur» ya está disponible de forma virtual.

Las miradas a personas y comunidades que viven en pobreza, con hambre, en guerra… en África, Asia y Latinoamérica suelen centrarse en el sufrimiento y las dificultades para salir de esa situación. En esta exposición te proponemos cambiar la mirada y descubrir cómo muchas personas logran mejorar sus condiciones de vida, convirtiéndose en protagonistas de su propio desarrollo.

https://peopleartfactory.com/g/garapenpositiboa

Las Finanzas Éticas se muestran en Deusto

Escriben Mar Galguera y Sandra Beatriz Moreno

Lo hacen a lo grande. Haciendo justicia al valor actual que tienen como un modelo alternativo real y efectivo ante el sistema económico capitalista que excluye a una gran parte de la población. Y, precisamente, estas mujeres y hombres “dejados fuera” se convierten en lxs protagonistas de la Exposición Fotográfica “Los colores de las Finanzas Éticas” en el Claustro Paraninfo, de la Universidad de Deusto, en Bilbao.

La muestra, organizada por Finantzaz Haratago y Deusto Campus Solidaridad, estará en el centro universitario hasta el próximo 19 de febrero de 2021. Allí, rodeadas por la galería de columnas y tres hermosas palmeras, las campesinas salvadoreñas sonríen al espectador. Las vemos cosechando rábanos, cultivados en las parcelas agroecológicas. También nos encontramos a las nicaragüenses, de la cooperativa de Mujeres Rurales, posando con toda su fuerza y belleza, espíritu que comparten con el alumnado de la universidad jesuita cuando coinciden en el patio interior del Claustro Paraninfo.

Las imágenes son del fotógrafo Aitor López de Audícana. Él nos lanza el mensaje de que “otro mundo es posible”. Confiesa que es un orgullo poder ver su trabajo en un sitio con tanta solera, “desde un punto de vista expositivo, los claustros son unos lugares que transmiten calma y ganas de caminar despacio, cosa que es fundamental para poder recorrer esta exposición en la que aparte de imágenes hay textos importantes de leer. Es un lugar que invita a pararse y saborearla”.

Cara a cara

Aitor valora el que el público tenga la experiencia de ver las fotos no solo de forma digital. “No sé quién dijo que una foto no es foto hasta que está en papel”, rememoró. “Lo digital nos ha traído innumerables ventajas de difusión y alcance de las imágenes. Pero la experiencia de plantarse delante de una foto y mirarla cara a cara es insustituible. Quizá la comparativa no sea exacta, pero es como tener un libro en la mano o un Kindle”.

En el pasado quedó la dificultad de la falta de tiempo en el viaje a El Salvador y Nicaragua, en mayo de 2019, a tomar las fotos. Tuvo la suerte de acceder de una manera cercana a muchos núcleos familiares y comunidades gracias al equipo de Finantzaz Haratago, “pero los fotógrafos siempre necesitamos más. Me hubiera quedado semanas en cada comunidad para poder conocer su idiosincrasia, para integrarme en sus rutinas y poder captar así la realidad de una manera mucho más documental aún”.

Sin embargo, la profesionalidad de Aitor hizo posible tener un material de primera que permitió hilar tres realidades distintas: El Salvador, Nicaragua y Euskal Herria. Al final no dejan de ser realidades con muchas similitudes, aunque las diferencias a uno y otro lado del océano Atlántico son abismales. “Pero al fin y al cabo no dejan de ser personas, grupos humanos que entienden el día a día de una manera similar. Que intentan apoyarse en comunidades más pequeñas y cercanas para sus proyectos vitales, que buscan vías de financiación lejos de los grandes bancos, que tratan de alertar de la importancia de la alimentación sostenible y que son conscientes de que el planeta no es una vaca a la que dejar famélica. Son realidades que tienen que luchar con problemas muy diferentes, pero pienso que con unas raíces y unos objetivos muy parecidos”, reflexionó el fotógrafo.

Abriendo la mirada y la mente

Luego de esta experiencia, quisimos preguntar su definición de las Finanzas Éticas: “su nombre da muy poco margen a no entender lo que significan, aunque en general estemos muy acostumbrados a mirar para otro lado y a no prestar atención a qué pasa con el dinero que está en nuestros bancos. Una forma de entender los sistemas de crédito como una herramienta más cooperativa en las que el beneficio también revierta en las comunidades y no solo en los bancos. Ver de cerca los proyectos que se desarrollan con este tipo de finanzas te hace entender que hay otra manera de entender el mundo. Ser consciente de que hay miles de familias que están completamente fuera del circuito tradicional del crédito, y que incluso antes de empezar ya están condenadas a no poder progresar, hace ver el negocio de los bancos tradicionales aún con peores ojos”.

Un negocio sin ninguna ética que las Finanzas Éticas ayudan a ver, en especial a demostrar las injusticias que cometen con la población más vulnerable. En esta línea de trabajo se encuentra Ricardo Usategui, responsable de la Asociación Elkarcredit de Solidaridad que coordina el trabajo de Finantzaz Haratago, donde hay otras organizaciones como Economistas Sin Fronteras, Oikocredit Euskadi, Fiare Elkartea o Koop 57.

El trabajo de Finantzaz Haratago está abierto a nuevas adhesiones como Nortlan, la primera correduría de seguros éticos de Euskadi, u otras que deseen sumarse al impulso de las Finanzas Éticas y la educación económica crítica y transformadora. Objetivo que se busca con la exposición fotográfica, la cual ha sido financiada por la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo contando con apoyos de la Diputación de Gipuzkoa y Bizkaia, y los Ayuntamientos de Hernani y Donostia.

En modo virtual

La exposición está disponible de forma virtual a partir de 2020: https://peopleartfactory.com/g/finanzas-eticas-koloreak

El público puede acceder asimismo al PDF tanto de la “Exposición” como la “Guía de acompañamiento”.

Desde un principio, la exposición fue pensada para ser de forma presencial, pero debido a la pandemia del Covid-19 se vio pertinente transformarla al medio virtual, llevando cultura y sensibilización en medio del confinamiento, además de considerar el mayor alcance global en la difusión.

Y ahora, por fin, llegó la oportunidad de realizar las muestras presenciales, cumpliendo todas las recomendaciones sanitarias. Por desgracia, aún no se pondrá la “Guía de acompañamiento” en papel, habiendo un QR para bajarla en el móvil. Una Guía que nos habla de la vida de las personas que han encontrado la esperanza de un mañana mejor y más justo en las Finanzas Éticas.


Nuestro consumo es un acto político donde construimos el mundo que queremos. Vandana Shiva, en su defensa de la soberanía alimentaria, señala que “las personas que quieran cambiar las cosas tienen tres oportunidades al día: al desayunar, comer y cenar”. Pues, de igual manera, cuando decidimos qué compramos para vestirnos, cómo viajamos, qué empresas apoyamos…


La vida en el centro

De acuerdo a Usategui, hoy más que nunca las personas deben conocer que existen las Finanzas Éticas, “queremos creer que la pandemia sumada a la crisis global que ya padecíamos (sistémica, múltiple y asimétrica) ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de un cambio del sistema actual, basado en la desigualdad y el beneficio económico sin miramientos, hacia otro preocupado por los impactos sociales y medioambientales de nuestras acciones, un sistema que ponga el planeta y la vida en el centro”.

En este sentido, ve necesario seguir sensibilizando e impulsando las Finanzas Éticas como un medio de transformación social, como una herramienta palpable a nuestro alcance para poder cambiar las cosas. “Consideramos el consumo como un acto político; no sólo en productos kilómetro cero o de comercio local, de energía sostenible, de participación en diferentes cooperativas, etc., sino también cuando hablamos de ahorro o de herramientas financieras éticas”, explica Usategui. “Creemos que las Finanzas Éticas deben ser un eje de responsabilidad social que se promueva como motor de cambio para trazar políticas y economías más sociales y solidarias, por lo que es necesario fomentar una educación que ponga de manifiesto el valor intrínseco que conllevan”.

Y las buenas noticias siguen con la exposición fotográfica “Los colores de las Finanzas Éticas”, porque ya está confirmada, del 20 de febrero al 28 de febrero, en Iturola Elkarlan Gunea (Hernani); del 1 de marzo al 15 de marzo, en el Centro Cívico de Salburua (Vitoria-Gasteiz), y del 16 de marzo al 31 de marzo en el Campus de Donostia, de la Universidad de Deusto.

Una andadura bonita por lugares donde las personas tendrán la oportunidad de ver el rostro humano de la economía que realmente vuelve a sus orígenes, porque nació para estar al servicio de la humanidad.

Presentación en el FSM 21 de las conclusiones de la confluencia de finanzas éticas en el FSMET 20

 

Entre los días 23 y 31 de enero ha tenido lugar el Foro Social Mundial 2021 (FSM 21), inicialmente estaba prevista su celebración en México, aunque a causa de la pandemia se ha celebrado de forma virtual con la esperanza de que el año que viene pueda celebrarse de forma presencial. El viernes 29 de enero, dentro de las actividades organizadas se compartieron los resultados del Foro Social Mundial de las Economías Transformadoras 2020 (FSMET 20) que, gracias a las contribuciones de numerosas confluencias de todo el mundo, ha conseguido establecer una Alianza de las Economías Transformadoras.

Hubo ocasión de compartir aprendizajes con la presentación de los principales resultados de las diferentes confluencias, así como conocer las iniciativas del proceso “Aceptamos el reto”. En la segunda parte de este espacio, Ritxi Usategi Uriarte de la Asociación Elkarcredit de Solidaridad, en representación de la confluencia de las finanzas éticas y solidarias en el proceso del FSMET 20, resumió las conclusiones de todo el trabajo realizado en ese espacio.

Dentro de los principales hitos de la confluencia y lo que ha supuesto dentro de la trayectoria del Foro, se señaló que la confluencia de finanzas éticas empezó a gestarse a nivel local desde los inicios del proceso del FSMET, consiguiendo aglutinar a aquellas entidades financieras que comparten los valores y los principios de las economías transformadoras, y que integran el ecosistema de las finanzas éticas y solidarias a nivel local.

El proceso del FSMET permitió generar múltiples y enriquecedores encuentros propios tanto locales como internacionales, así como la oportunidad de participar activamente en los espacios de inter-confluencias. Todo ello ha contribuido a tejer relaciones y aprendizaje mutuo no sólo entre las propias organizaciones de finanzas éticas sino también entre éstas y otras redes y entidades de las economías transformadoras. Así, las finanzas éticas se han visibilizado como el engranaje necesario para estas economías, poniendo también de manifiesto la apuesta por construir colectivamente un sistema de financiación ético integral y democrático.

A continuación, se desarrollaron los principales elementos para una futura agenda global de las economías transformadoras y cuál es la puesta en valor de estas propuestas en el contexto político, económico y social actual.

Las finanzas éticas y solidarias aspiran a constituirse como el engranaje necesario para las economías transformadoras. Por eso deben aumentar su articulación tanto interna (a través de la creación de productos consorciados y la innovación en la intermediación financiera, préstamos participativos, préstamos semilla, crowdfunding, microcréditos, etc.) como externa, es decir, entre el ámbito de las finanzas solidarias y las economías transformadoras, para avanzar en un proceso de construcción colectiva de un sistema de financiación integral y democrático. El papel jugado por las finanzas éticas debe ir más allá de la financiación y tener una dimensión política para ser ese engranaje que da apoyo, acompaña, difunde y por supuesto también financia proyectos con una visión global.

En ese sentido, la convocatoria para iniciativas de “Aceptamos el Reto” del FSMET que se había presentado anteriormente se consideró como una oportunidad para reforzar la alianza entre iniciativas económicas transformadoras y las finanzas éticas y solidarias.

Desde la confluencia de las finanzas éticas y solidarias se debe trabajar para transformar el poder con estrategias propias en alianza con las otras economías transformadoras y movimientos, para hacer frente conjuntamente a la violación sistemática de los DDHH y ambientales de las grandes corporaciones y a la creciente apropiación por parte de los bancos hegemónicos de conceptos como el de la sostenibilidad ambiental y social, práctica conocida como greenwashing y socialwashing. Por eso, hay propuestas acciones concretas de transformación como la del accionariado crítico, así como incidir políticamente para promover una legislación nacional e internacional que favorezca la extensión de las finanzas éticas y solidarias.

Reflexiones tras el Curso Virtual Internacional de Finantzaz Haratago

Del 23 de noviembre al 18 de diciembre y con una duración de 25 horas, tuvo lugar el curso online internacional de finanzas éticas y alternativas organizado por Finantzaz Haratago. El curso tuvo muy buena acogida, con un gran número de personas inscritas desde Euskadi y diferentes partes del mundo.

El objetivo del curso no era aprender, sino desaprender: olvidar lo que la banca tradicional nos ha querido vender como «único sistema financiero viable», dejar de normalizar la pobreza y las desigualdades, ver más allá del valor monetario de nuestras acciones.

El curso constaba de 6 módulos impartidos por personas expertas en cada ámbito. Cada uno de los módulos tenía un vídeo a modo de presentación, documentos con la teoría y experiencias relacionadas con cada tema. Al finalizar cada uno de los módulos, mediante un foro, las personas participantes podían opinar y reflexionar sobre lo tratado.

Como acto de clausura del curso, el día 16 de diciembre hubo un coloquio virtual en abierto dentro de la Feria de Economía Social y Solidaria de Euskadi en el que también participaron las personas inscritas al curso.

A continuación, una breve descripción de cada uno de los módulos del curso:

  • Módulo 1: El dinero y su evolución en el tiempo. Aitziber Mugarra Elorriaga.

En este módulo se trataron temas relacionados con el dinero y el uso que se le da, las finanzas y su especulación y los paraísos fiscales.

  •  Módulo 2: Con mi dinero no: Historia de las finanzas éticas. Jesús Ochoa Berganza.

Se habló sobre qué son las finanzas éticas y su realidad (microfinanzas, banca ética, cooperativas de crédito etc.) también se analizaba la necesidad de las finanzas éticas.

  • Módulo 3:  Microcréditos como instrumento de financiación para el desarrollo. Jorge Berezo Díez.

Se trataron temas como los microcréditos y las microfinanzas, la metodología y algunos mitos que existen sobre los microcréditos.

  • Módulo 4:  El Mercado de la Inversión Socialmente Responsable. ¿Qué tiene que ver conmigo? Gloria González Sanz.

Se conversó sobre las inversiones socialmente responsables y los diferentes tipos que existen, las estrategias de inversión socialmente responsable y las inversiones de impacto.

  • Módulo 5:  Finanzas éticas y mujeres. Hacia una transformación de las finanzas: Vida o Capital. Cristina de la Cruz Ayuso.

Los temas tratados fueron, la violencia económica, las finanzas éticas y la economía feminista, y las finanzas éticas como herramienta para la emancipación.

  • Módulo 6:  Justicia climática: Soberanía alimentaria ante la emergencia global. Nello Schisano.

Los aspectos tratados fueron la soberanía alimentaria, La Vía Campesina, la agroecología frente al cambio climático, las mujeres en el cuidado de la vida y las finanzas éticas como un cambio necesario y urgente.

La valoración del curso por parte de las personas inscritas ha sido muy positiva, lo que nos da fuerza para comenzar a pensar en la II edición del curso que vendrá con novedades.

Citamos aquí algunos de los comentarios y reflexiones que hicieron las personas participantes en el documento final que debían entregar:


“Me ha aportado conocimiento y puntos de reflexión sobre varios apartados. Me llevo información sobre las finanzas éticas para empezar a valorar cómo integrarlas en mi actividad además de la reflexión sobre soberanía alimentaria que me parece algo realizable y beneficioso para todos.”


“En general me ha parecido un curso muy provechoso que me ha aportado conocimientos en un mundo bastante poco accesible y complejo. En general los módulos los he visto bien de contenido y con un lenguaje sencillo de entender.”


“El curso me ha permitido reflexionar sobre muchos conceptos, y en estos momentos, a nivel teórico o ideológico, tengo menos certezas de las que tenía al iniciar la formación. Creo que eso es bueno, implica el inicio de un camino. De alguna forma, me ha abierto un mundo.”


“El curso me ha aportado un acercamiento a lo que son las finanzas, el valor del dinero y su valor social. El papel que jugamos cada persona, tanto a nivel individual como colectivo. He aprendido sobre los microcréditos. He podido profundizar en las ISR y tener elementos para diferenciar el grano de la paja.”