¿Conoces la historia de las finanzas éticas?

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En la década de los 80, personas de diferentes países, insatisfechas ante la falta de compromiso social y medioambiental de los bancos, decidieron crear la banca ética. Hoy en día son ya bancos con todas las de la ley, pero centrados en el bien común. ¡Cámbiate a la banca ética!
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ENTREVISTA: «El futuro de los derechos de las personas trabajadoras dependerá de la acción de las propias trabajadoras»

En el marco del Día Internacional de las Personas Trabajadoras, Finantzaz Haratago ha entrevistado a Jon Bernat Zubiri sobre la influencia del sistema capitalista en los derechos de las personas trabajadoras.
Fotografía: Hasier Goikolea

Jon Bernat Zubiri Rey es Doctor en Economía del Trabajo por la Universidad Grenoble. Actualmente es profesor de la Facultad de Relaciones Laborales de la Universidad del País Vasco. Ha realizado estudios colectivos sobre el trabajo de los jóvenes, el sindicalismo, la economía del País Vasco y las políticas de división laboral, entre otros.

Por un lado, tenemos la vulneración de los derechos laborales de las personas migrantes, la precariedad juvenil o la brecha de género. Por otro lado, la mejora de los permisos de maternidad y paternidad, la reducción de las horas semanales está en debate… Es difícil adivinar el futuro de los derechos de las personas trabajadoras. ¿Hacia dónde vamos?

El futuro de los derechos de las personas trabajadoras será consecuencia de la acción de las propias trabajadoras. La historia no está escrita. De cara al futuro, existen posibilidades para reforzar los derechos laborales. La pandemia ha puesto de manifiesto las malas condiciones de algunos sectores, especialmente en aquellos que están feminizados (que son esenciales, además): bajos salarios, trabajos inestables, falsos autónomos, residencias privatizadas, recortes en educación y sanidad…

Esto permite buscar nuevos consensos para el trabajador, especialmente reforzando el sector público y esencial, mejorando el trabajo y creando más puestos de trabajo. Estas luchas concretas pueden suponer nuevos derechos para toda la plantilla.

Por ejemplo, como consecuencia de la pandemia, se han intentado hacer algunas cosas lo mejor posible: se han encarecido los despidos, se han creado ERTEs para evitar los despidos, se han tomado nuevas medidas sobre la salud del trabajo, se han hecho leyes sobre falsos autónomos… Sin embargo, todavía es posible despedir sin medida a los y las trabajadoras, y en la industria de Euskal Herria esos despidos empiezan a resultar masivos y graves. Yo creo que los derechos de las personas trabajadoras son consecuencia del desarrollo de la economía capitalista.

Hay un cambio de tendencia en los últimos años a nivel internacional. Los organismos internacionales han cambiado el discurso de austeridad que tenían antes. No voy a empezar ahora a alabar las políticas del Fondo Monetario Internacional o de la Comisión Europea, pero hay que reconocer que ha habido cambios. Los últimos informes y medidas que se están proponiendo incluyen recomendaciones para estabilizar los trabajos, dignificar los salarios, establecer rentas mínimas y políticas de renta y distribución.

«Para organizar el trabajo del futuro es necesario fomentar la dignidad, subir la renta y trabajar la estabilidad»

La división de clase, género y raza en el trabajo parece cosa del pasado… ¿Lo es realmente?

Ese reparto, más que reducirse, se está agravando. La división de clases aumenta en tiempos de crisis. Las crisis siempre son momentos de adaptación y es entonces cuando surgen situaciones más graves para algunos sectores. Por ejemplo, en la crisis anterior (2008), muchos trabajadores de la construcción se quedaron en la calle. Como consecuencia, muchas familias tuvieron que adaptarse; muchas mujeres salieron al mercado laboral porque sus maridos o familiares se quedaron en el paro. Lo mismo ocurre con la crisis constante de la industria; la división de clases va en aumento. A medida que mejoran los beneficios de algunos y las circunstancias de sus negocios (en el ámbito tecnológico, financiero, etc.), otros tantos pequeños empresarios y trabajadores se quedan en la calle.

También podríamos decir lo mismo desde el punto de vista de género. Las mujeres han sido las que han sufrido las consecuencias más graves de esta crisis y la anterior. Al fin y al cabo, han sido las mujeres las que han estado trabajando sobre todo en sectores esenciales y en primera línea. Como consecuencia de los recortes, ha habido mucha subcontratación y las trabajadoras han estado solas para sacar adelante los servicios básicos.

¿Y qué decir de las personas migrantes? Antes de la crisis de 2008, los y las migrantes que vivían en Euskal Herria y Europa estaban trabajando más que la gente autóctona. Con la crisis, muchas de esas migrantes se fueron a sus países de origen o a Francia y Alemania por el paro generado. En la actualidad, las personas migrantes reciben salarios más bajos, tienen tasas de paro más altas y sufren más injusticias. En las crisis, siempre son el último eslabón.

¿Qué pasa con tu dinero cuando lo metes en el banco?

A veces, las finanzas y el sistema económico nos parecen algo ajeno. Sin emargo, si tienes una tarjeta de crédito o débito, un seguro de coche, un préstamo o un plan de pensiones… ¡Eres parte del sistema económico!

¿Qué pasa con tu dinero cuando lo metes en un banco? ¿Se queda guardado en una caja fuerte? ¡Pues no! Ese dinero se mueve constantemente. Es decir, los bancos, para ganar dinero, invierten tu dinero.

Ellos deciden qué hacer con tu dinero. Ahí está el problema: No tenemos ni idea de qué hacen con él…

Por eso, elige banca ética.

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¿Por qué no imprimimos más billetes para acabar con la pobreza?

¿Sabías que solo se imprime un 3% del dinero que está en circulación? Lo demás está escrito en libros de contabilidad.

Sabiendo eso, la pregunta lógica sería: ¿Por qué no imprimimos más billetes y acabamos con la pobreza en el mundo?

Lamentablemente, no es tan fácil. Si imprimiésemos más dinero, perdería valor. Es decir, los precios subirían y tendríamos que pagar más dinero por lo que compramos. Por ejemplo, una barra de pan de 60 céntimos podría llegar a costar 50 euros. A eso se le llama inflación:

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Finantzaz Haratago lanza una campaña a favor de las finanzas éticas

¿Sabes cómo se crea el dinero? ¿Sabías que las mujeres tenemos más obstáculos en el sistema financiero?  ¿Qué alternativas tenemos para hacer frente a eso?

El dinero mueve el mundo (por desgracia) y, aun así, sabemos muy poco sobre el sistema financiero.  Por eso, desde Finantzaz Haratago vamos a lanzar una campaña para conocer el origen del dinero, los entresijos del sistema capitalista y las desigualdades que no debemos normalizar. Continuar leyendo «Finantzaz Haratago lanza una campaña a favor de las finanzas éticas»

JORNADAS DE CONFLUENCIA: Transformación Educativa y Socioeconómica hacia la Sostenibilidad de la Vida y el Planeta

Finantzaz Haratago organizará del 3 al 7 de mayo una serie de encuentros para debatir sobre las finanzas éticas y las economías transformadoras, como propuesta de transformación socioeconómica que apunta al horizonte de la sostenibilidad. Continuar leyendo «JORNADAS DE CONFLUENCIA: Transformación Educativa y Socioeconómica hacia la Sostenibilidad de la Vida y el Planeta»

Afrania Lazo: «Necesitamos un sistema en el que los cuidados no sean un privilegio de las clases pudientes»

Afrania Lazo es trabajadora de hogar y de cuidados. Llegó a Bilbao desde Nicaragua hace más de tres años. Migró forzada por la crisis económica de su país. “No fue una decisión, ni algo que planifiqué o que soñé”, aclara Afrania. Es madre de dos niños y llegó a Bilbao en 2018, sola, porque veía más posibilidades de encontrar trabajo aquí. “En ese momento, pensé que venía con trabajo seguro, porque así me lo habían garantizado. Pero no fue así. Llegué aquí y le dieron el trabajo que me habían prometido a otra chica”, añade. Al poco tiempo, consiguió un trabajo de interna; cobraba 800€ y solo tenía derecho a salir de casa cuatro horas por semana. “Ese primer trabajo me hizo tanta ilusión… En mi país no se gana esta cantidad, ¡son casi 1.000 dólares! Pero el trabajo exigía estar encerrada en una casa 24 horas, no estaba preparada ni psicológicamente ni emocionalmente”, cuenta Afrania. Dejó ese empleo y empezó a trabajar por horas: limpiando casas, cuidando niños… Entonces, llegó el COVID-19 y se quedó sin trabajo. Desde entonces, vuelve a trabajar como interna, pero esta vez está organizada; forma parte de una colectiva llamada Trabajadoras No domesticadas, que lucha por los derechos de las trabajadoras de hogar y de cuidados.

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